lunes, 22 de marzo de 2010



1. El zorro y el tigre


Un día un cazador caminando por el bosque, vio sorprendido, como un pequeño zorro le llevaba comida a un enorme tigre que estaba malherido y no podía valerse por sí mismo.
Quedo impresionado ante semejante actitud, no podía creer lo que estaba viendo, fue así como al siguiente día regresó para ver el comportamiento de estos dos animales.
Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía, una y otra vez. El zorro dejaba un trozo de carne cerca del tigre.

Pasaron los días y pudo comprobar que la escena se repetía hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar comida por su propia cuenta.
Admirado por la solidaridad y cooperación, entre los animales, se dijo:

¡No todo está perdido! Si los animales, son capaces de ayudarse de esta forma, mucho más lo haremos los hombres.
Así que se propuso hacer una prueba. Se sentó en el suelo de una de las calles más transitadas de la ciudad, simulando estar herido y se puso a esperar a que alguien le ayudara.

Pasaron las horas, llegó la noche y nadie le prestó atención y mucho menos ayuda.

Unos días mas tarde intentó repetir de nuevo el experimento y obtuvo el mismo resultado.
Con una gran frustración regreso a su casa pensando que los animales eran más solidarios que los hombres y con gran dolor, pensó en la desesperación del hambriento, la soledad del enfermo, la tristeza del abandonado…
Cansado y abrumado se preguntába:

-¿Por qué los hombres son tan insensatos y actúan tan despiadadamente?

¿Por qué los hombres no actúan por lo menos como los animales?

“Deja de actuar como el tigre y vive como hizo el zorro. De esta manera no pensaras que los hombres te han defraudado, por el contrario, vas a recibir una sonrisa de agradecimiento de todos aquellos a los que tu ayudarás a ver que la vida vale la pena”

viernes, 12 de marzo de 2010

HISTORIAS QUE AYUDAN A VIVIR (n° 1)


1. CUÁNTO VALE UNA MUJER

En una breve conversación, un hombre le pregunta a una mujer lo siguiente:
"¿Qué tipo de hombre estas buscando?"
Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le dijo:

"¿En verdad quieres saber?
“Él respondió "Sí"
Ella empezó a decir, "Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí. Yo pago todas mis facturas, yo me encargo de mi casa, yo voy al súper, yo hago las compras y todo sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar, ¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?"
El hombre se le quedó viendo.

Él claramente pensó que ella se estaba refiriendo al dinero.

Ella rápidamente sabiendo lo que él estaba pensando dijo, "No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo necesito un hombre que luche por la perfección en todos los aspectos de la vida".
Él cruzó los brazos se recargo en la silla y mirándola le pidió que le explicara.

Ella dijo, "Yo busco a alguien que luche por la perfección mental, porque yo necesito a alguien con quien conversar y que me estimule mentalmente. Yo No necesito a alguien mentalmente simple."
"Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual, porque yo necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios. Yo necesito a alguien suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y no dejarme decaer."
"Yo estoy buscando a alguien el cual yo pueda respetar. Para poder ser sumisa, yo debo respetarlo. Yo no puedo ser sumisa con un hombre que no pueda arreglar el mismo sus problemas. Yo No tengo ningún problema con el ser sumisa (simplemente él tiene que merecerlo)..

Dios hizo a la mujer para ayudar al hombre. Yo no puedo ayudar a un hombre que no se puede ayudar a sí mismo."

Cuando terminó lo vio a los ojos y él se veía muy confundido y con interrogantes.
Él le dijo "Estas pidiendo mucho"
Ella le contestó... "Yo valgo mucho".

viernes, 5 de marzo de 2010

Frases y sabiduría popular




"El hombre que huye de lo que teme acaba comprobando que sólo ha tomado un atajo para encontrarse con ello."